Durante el fin de semana se realizó la 15° versión de la Copa Fardela en Isla Mocha, un encuentro social, deportivo y ambiental que ya se ha convertido en una tradición local. La iniciativa busca generar conciencia sobre la fardela blanca, especie clasificada En Peligro en Chile y Canadá, y Vulnerable a nivel mundial según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
La Copa Fardela es una actividad familiar que celebra la llegada anual de estas aves a la isla y promueve la participación de la comunidad mochana en torno a acciones educativas y recreativas que resaltan el valor de esta especie y su rol en el ecosistema local.
El seremi del Medio Ambiente, Pablo Pinto, destacó el impacto del evento:
“Con este importante encuentro estamos logrando lo que queremos: concientizar e informar a la gente de la isla sobre esta especie tan única, que ha escogido este territorio tan especial para, año tras año, asegurar la continuidad de la especie. Depende de nosotros que ellas puedan lograr su objetivo”.
Una especie única y amenazada
La fardela blanca es un ave marina migratoria que viaja 20.000 km desde Norteamerica para nidificar exclusivamente en Chile, en el Archipiélago Juan Fernández y en Isla Mocha. Cada pareja pone un único huevo por temporada y regresa todos los años a la misma madriguera. Es un ave longeva —puede vivir hasta 60 años— y tiene una madurez reproductiva tardía, lo que se traduce en bajas tasas de reproducción. En tierra solo pisa suelo para anidar.
Su población mundial se estima en 140.000 parejas reproductoras, pero enfrenta diversas amenazas: Depredación por perros y gatos, Consumo humano de polluelos, Degradación de sus sitios de nidificación y Contaminación lumínica que desorienta a las aves y aumenta el riesgo de colisiones, entre otras.
Frente a este escenario, el Plan RECOGE Fardela Blanca del Ministerio del Medio Ambiente ha impulsado un programa de 20 años con 10 líneas de acción orientadas a reducir amenazas, fortalecer el conocimiento, mejorar la protección de su hábitat y promover el trabajo colaborativo con la comunidad.
Por otro lado, se suman a esta labor importantes organizaciones medioambientales, como Oikonos.
Montserat Lara, coordinadora del Proyecto Isla Mocha de Oikonos, valoró el rol de la comunidad mochana:
“Estuvimos durante estos días compartiendo con la comunidad, compartiendo el amor que ellos tienen por su territorio, por esta isla, y les entregamos mensajes de conservación de esta especie única, que migra todos los años miles de kilómetros solo para nidificar acá”.
Una tradición que crece con la comunidad
Durante esta nueva edición de la Copa Fardela se realizaron diversas actividades: talleres, charlas, espacios de difusión, muestras fotográficas, una caminata hacia el fardelario —donde se encuentran las madrigueras— y competencias deportivas, que son el principal punto de encuentro del evento.
Para los habitantes de la isla, esta iniciativa se ha transformado en parte de su identidad comunitaria.
El vecino Víctor Maltés expresó:
“Esta iniciativa insta a todos los que somos mochanos y a los jóvenes a no destruir esto tan hermoso, que lo tenemos solo acá en la isla. Agradecemos la labor que realizan y esperamos que no se pierda”.
En la misma línea, la vecina Priscila Valera señaló:
“En la isla nos gusta esta iniciativa, los niños son los más entusiasmados. Ahora tenemos mucha más conciencia sobre la matanza de la fardela; las nuevas generaciones vienen con otra mentalidad”.
El director de la Escuela Armando Arancibia Olivo, Darwin Parra, resaltó el creciente interés local:
“Año tras año participan más personas. Esto ha ayudado bastante, por un lado el tema deportivo, y por otro la concientización sobre la fardela. Hemos visto un cambio en la comunidad, y en los pequeños debemos generar el impacto que queremos. Cuando esta iniciativa comenzó participaban menos vecinos, y hoy vemos a la comunidad mucho más participativa”.
Durante el año se impulsan distintas acciones para continuar trabajando en torno a la protección de la especie, como campañas de esterilización de perros y gatos, que han elevado la tasa de mascotas esterilizadas del 10% en 2015 a más del 70% en la actualidad.
De igual manera, ha aumentado el éxito reproductivo de la fardela blanca, alcanzando un 75% de eclosión de huevos cada temporada.
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