Portal wem Arte Informado, espacio latinoamericano de arte destaca, como en otros espacios culturales, la obra de nuestro Julio Escamez.
El mural de Julio Escámez, oculto durante medio siglo bajo doce capas de pintura, comenzó su restauración definitiva. La obra de 1972 había sido cubierta tras el golpe militar y ahora recupera su esplendor.
Chillán, Chile – El mural Principio y fin del artista chileno Julio Escámez (1925-2015), emplazado en la sala del Concejo de la Municipalidad de Chillán, comenzó esta semana su restauración definitiva tras permanecer oculto durante casi cincuenta años bajo al menos doce capas de pintura. La obra, declarada Monumento Histórico Nacional, fue pintada entre 1970 y 1972 e inaugurada con la presencia del presidente Salvador Allende. Tras el golpe militar de 1973, las autoridades ordenaron cubrirla y durante décadas se creyó que había sido destruida junto con los muros que la albergaban. El hallazgo de vestigios de la obra en noviembre de 2021, cuando el arquitecto Carlos Inostroza lideró catas exploratorias por encargo del municipio, cambió esa historia. «Lo importante es que después de casi cincuenta años de la destrucción del mural… hoy pudimos hacer unas catas hasta descubrir la capa pictórica, lo cual es una gran noticia, ya que podemos decir que encontramos vestigios del mural, y también que después de cincuenta años el mural de Julio Escámez está vivo», declaró entonces Inostroza.
La obra, descrita como «una alegoría visual de la lucha social», retrata las condiciones de vida de trabajadores y campesinos, la opresión de las clases dominantes y la posibilidad de transformación social a través de la organización. Según la Fundación Escámez, la iniciativa de pintar el mural nació en 1971 durante la gestión del alcalde Eduardo Contreras Mella y fue aprobada por unanimidad por el concejo municipal. Fue inaugurada el 20 de agosto de 1972 por el alcalde Ricardo Lagos Reyes en una ceremonia encabezada por el presidente Salvador Allende, que contó con la presencia de autoridades como el canciller cubano Raúl Roa, el embajador Pablo Neruda y la Orquesta Sinfónica de Chile. Tras el golpe de Estado, el mural fue cubierto por orden de las autoridades militares y Escámez partió al exilio en 1974, estableciéndose en Costa Rica donde desarrolló una destacada trayectoria artística.
Según reportó el medio chileno El Mostrador, la semana pasada llegaron a Chillán los cuatro restauradores seleccionados mediante concurso público para liderar los trabajos de recuperación, con la asesoría del Centro Nacional de Conservación y Restauración (CNCR). «Estamos dando continuidad a un largo proceso iniciado en 2021 para recuperar este mural. Contar con un equipo permanente representa un paso fundamental para avanzar de manera concreta en su restauración», señaló Karin Cárdenas, directora de la Unidad de Patrimonio de la Municipalidad de Chillán. El equipo ejecuta actualmente la remoción de las capas de pintura institucional que cubren la composición original, en un proceso que busca devolverle todo su esplendor a la obra, que fue declarada Monumento Histórico Nacional por el Consejo de Monumentos Nacionales de Chile en reconocimiento a su inmenso valor histórico y cultural.
Si los plazos se cumplen, el mural volverá a exhibir sus colores originales hacia fines de este año. Será un momento cargado de simbolismo: la última gran obra de Julio Escámez realizada en Chile antes de su exilio volverá a la luz tras permanecer oculta durante medio siglo. El redescubrimiento y restauración de Principio y fin no solo recupera una pieza fundamental del patrimonio artístico chileno, sino que también restituye la memoria visual de un período histórico crucial, devolviendo a la comunidad de Chillán y al país una obra que narra, a través del arte, las luchas y esperanzas de un tiempo que las dictaduras intentaron silenciar.
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