Según el informe del Observatorio Laboral Biobío, la población ocupada disminuyó 2,7% en doce meses, mientras que los asalariados privados formales registraron una caída de 4,7%. Asimismo, permanece el aumento de la informalidad laboral y del desempleo en la región.
De acuerdo a la última edición del Termómetro Laboral de septiembre, que analizó las cifras del trimestre móvil mayo - julio 2026, se observó una caída en la población ocupada de un 2,7%, lo que equivale a 19.333 personas ocupadas menos.
En concreto, la tasa de ocupación tuvo una disminución de 1,8 puntos porcentuales (p.p.), llegando al 50,0%. Al desagregar por género, esta alcanzó un 58,2% en hombres y un 42,5% en mujeres, registrando disminuciones interanuales de 2,6 y 0,9 p.p. respectivamente.
Esta caída fue influenciada principalmente por el descenso del grupo de “Profesionales, científicos e intelectuales”, que registró una variación anual de -16,9%, y por la reducción de la ocupación en el sector enseñanza, que cayó 13,7%. En contraste, el sector comercio presentó un aumento de 6,1% en la cantidad de personas ocupadas.
Situación similar se observó con los asalariados privados formales, los cuales llevan 5 trimestres a la baja. En esta edición, este segmento disminuyó un 4,7% respecto del mismo período del año anterior, lo que representa una pérdida de 17.615 puestos de trabajo, caída incidida principalmente por la disminución, nuevamente, de los “Profesionales, científicos e intelectuales" (-21,2%) y del sector de la “Industria manufacturera” (-10,4%).
Al respecto, el director del Observatorio Laboral Biobío, Luis Méndez Briones, aseguró que la caída en el número de personas ocupadas y particularmente en los asalariados privados, se explica por una fuerte contracción en el PIB regional, el cual ha descendido desde 5,9% en 2023 a 0,8% en 2025.
“Entre los sectores más comprometidos está la industria manufacturera, que ha tenido un comportamiento muy volátil. Por su parte, las exportaciones forestales presentan una caída de 6,2%, el consumo de hogares disminuyó un 0,3% y la construcción ha experimentado un fuerte descenso en los permisos de edificación. En consecuencia, la caída de la ocupación y el aumento del desempleo no es más que la consecuencia de la baja actividad económica de la región y el país”, explicó el Dr. en economía y académico de la Universidad del Bío-Bío.
Al mismo tiempo, la ocupación informal aumentó en 12.113 personas, mientras que la tasa de informalidad alcanzó un 27,6%, 2,4 p.p. más. Esta alza se reflejó tanto en hombres como en mujeres, llegando al 25,5% y al 30,2% respectivamente, aumento influenciado especialmente por ellas, con un alza de 3,6 p.p.
En cuanto a los grupos ocupacionales que más incidieron en el incremento de la informalidad, destacan los “Vendedores de comercios y mercados” (+10.900 personas) y los “Artesanos y operarios de oficios” (+400 personas).
Respecto a la informalidad, la seremi del Trabajo y Previsión Social, Camila Álvarez, agregó que el subsidio es una herramienta que "apunta directamente a formalizar empleo y reducir la informalidad que hoy golpea a la región. Ahí ya tenemos avances concretos: 943 empresas de la región han postulado al subsidio, contratando formalmente a 2.558 trabajadores para poder hacerlo. A ello se suman los compromisos de inversión y empleabilidad que mantenemos junto al MOP, el MINVU, la SUBDERE y CONAF en la región, que en conjunto con el Subsidio a la Contratación constituyen la base de la reactivación laboral que esperamos consolidar desde octubre en adelante".
Por otra parte, la tasa de participación laboral presentó una disminución de 0,9 p.p., alcanzando un 56,0%. Esta caída se registró tanto en hombres como en mujeres, cuyas tasas de participación llegaron al 64,8% y 47,8% respectivamente, posicionando a la región del Biobío como la región con la menor tasa de participación laboral del país, indicador que complejiza aun más las cifras expuestas.
Asimismo, la tasa de desocupación llegó al 10,6%, registrando un aumento interanual de 1,5 p.p. Este incremento fue transversal por género, con alzas de 1,6 p.p. entre los hombres y de 1,4 p.p. entre las mujeres, alcanzando un 10,2% y 11,1% respectivamente.
Álvarez, también explica, respecto a la desocupación que "la tendencia al alza de la desocupación tiene un componente estructural: hoy existen mayores costos y riesgos asociados a la contratación, y eso posterga el horizonte de mejora. Se suma que la rebaja gradual de la jornada laboral a 40 horas recién culmina en 2028, en paralelo con la reforma previsional, que junto con aumentar las pensiones también incrementa los costos de contratar. Valoramos esa reforma como una buena política, pero, aplicada junto a la reducción de jornada, ambas elevan de forma gradual esos costos y dificultan la generación de empleo".
Otro de los hallazgos de esta edición, corresponde a la proporción de las personas desocupadas que llevan un año o más en esta condición, la cual tuvo un incremento interanual de un 3,4%, alcanzando un 16,8% en la región del Biobío.
Paralelamente, la distribución de la población desocupada que lleva hasta 3 meses en esta situación bajó 4,7%, llegando al 46,6% en el mismo periodo, mientras que la distribución de desocupados en el tramo de 4 a 5 meses subió 4,9%, alcanzando el 20,4%. Esto refleja que, si bien la mayoría de las personas desempleadas de la región mantiene una condición reciente (menos de tres meses), un número no menor está posicionándose en tramos de desocupación de larga duración.
Al analizar la tasa de desocupación por provincia, se observa que persiste el alza del desempleo en Biobío llegando al 11,7%, mientras que en las provincias de Arauco y de Concepción se registraron tasas del 10,5% y 10,2% respectivamente.
Por otra parte, se estima que el 29,2% de los desocupados totales en la región son proveedores principales, quienes presentaron una importante disminución interanual de 4,4 p.p. Este indicador muestra que, pese al constante incremento en la cantidad de desocupados, esto no fue influenciado por las y los proveedores principales del hogar.
Al diferenciar por género, la desocupación aumentó tanto en mujeres como en hombres, en un 1,4 y 1,6 p.p. respectivamente, en la comparativa anual, comportamiento que responde a la disminución de la cantidad de personas ocupadas y al aumento de cesantes.
Frente a esta situación, el Dr. en economía, Luis Méndez Briones, explicó que para revertir esta tendencia se requiere de inversiones tanto públicas como privadas. “Las públicas deben emanar de políticas de estado y de decisiones de mediano y largo plazo. En cuanto a las privadas, estas deben provenir de las rentabilidades de los proyectos y de la voluntad del sector empresarial de emprender nuevos negocios. En ambos, el estado de ánimo o las expectativas sociales y políticas son un factor clave al que todos debemos contribuir”, afirmó el también director del Observatorio Laboral Biobío.
En el ámbito económico, la variación anual del IPC fue de +4,3%, mientras que el índice de remuneraciones aumentó un 7,7%, reflejando una mejora del poder adquisitivo. Por su parte, el IMACEC comercio creció un 5,1%, consolidando al comercio como un motor relevante en la recuperación y dinamismo del mercado laboral regional.
El Termómetro Laboral es publicado mensualmente por el Observatorio Laboral Biobío, proyecto financiado por la Subsecretaría del Trabajo y ejecutado por la Universidad del Bío-Bío. Para mayor información, puedes revisar el boletín completo en https://www.subtrab.gob.cl/wp-content/uploads/2026/09/Termometro-Laboral-Region-del-Biobio.pdf
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