CODEFF manifiesta su preocupación por el manejo del incendio en Aysén con la preocupación principal de la pérdida invaluable de bosque nativo y la afectación que tendrá en la flora y fauna nativa, además de la tardanza de las autoridades en actuar frente el incendio y la falta de voluntad política para prevenir los incendios forestales.
Una pérdida invaluable de bosque nativo. Así es como desde el Comité Nacional Pro Defensa de la Fauna y Flora, CODEFF, calificamos los dos focos de incendios forestales que afectan actualmente a la región de Aysén, los cuales ya han quemado más de 15 mil hectáreas de bosque nativo. Como explica Yendery Cerda, Magister en Ciencias Biológicas e integrante del directorio de nuestro Comité: “la situación en Aysén es una verdadera tragedia medio ambiental, ya que afecta a una zona prístina, y en donde el bosque que se está quemando es en su totalidad de carácter nativo”.
Desde CODEFF vemos con preocupación como se ha desarrollado el manejo de esta emergencia. La información que ha circulado ha sido confusa, lo cual llevó a que no se dimensionara en su totalidad la magnitud del incendio en un principio. Como señala el director de CODEFF Aysén, Peter Hartmann: “nos confiamos en la información del gobierno en donde informaban que tenían 100 personas trabajando en el lugar, cuando en realidad no pasaban de las 40. Durante semanas estuvieron bajándole el perfil al problema en vez de reaccionar al tamaño que tenía”.
Una reacción que recién sucedió cuando el incendio amenazó a sectores poblados, en las cercanías de la ciudad de Cochrane. Como indica Peter Hartmann: “se reaccionó cuando ya se habían quemado más de 6 mil 500 hectáreas, llegando a afectar a los alrededores del Parque Nacional Laguna San Rafael. Lo más grave fue cuando el incendio cruzo el río Baker. Es en ese momento en que el fuego debió ser detenido, por lo cual fue un error grave dejar que el incendio se siguiera propagando”.
Todo esto hace pensar que al parecer no se aprendieron las lecciones que dejó el mega incendio en la zona centro de nuestro país. Instancias que fueron creadas a raíz de ese evento, como el Comité Nacional de Restauración Ecológica del cual somos parte, solo tuvo una reunión durante el año 2018, la contrario del 2017, en donde tuvo reuniones mensuales. Además, no se ha observado una voluntad política en crear planes de prevención que sean intersectoriales y posean recursos económicos suficientes para combatir incendios de gran magnitud como éste.
Afortunadamente las condiciones meteorológicas actuales de lluvias en la zona pueden ayudar en el control de este evento. Pero es clave que el trabajo que se realice en las próximas horas se focalice en los puntos que quedarán activos tras la lluvia, ya que si no son contenidos, el incendio nuevamente puede reactivarse. Hacemos un llamado a que se destinen los recursos necesarios para enfrentar la emergencia, los cuales son tanto económicos, como humanos (por ejemplo brigadistas en terreno) y tecnológicos (aviones cisternas entre otros).
Finalmente, queremos recalcar que los incendios forestales en nuestro país no son parte del comportamiento natural de nuestros bosques nativos. Al contrario de otras latitudes, el fuego no pertenece al ciclo de vida de nuestros árboles, por lo cual bajo ningún punto de vista eventos como este ayudarán al recambio de los ejemplares, lo que también explica que el 99% de los incendios forestales son producidos por las personas. Todo esto hace que este incendio sea alarmante en términos de daños a la flora nativa chilena, con la pérdida de más de 15 mil hectáreas de bosque nativo, afectando especialmente a especies como la lenga, el ñirre y el coihue magallánico, y en menor medida el coirón y el calafate.
En términos de fauna, la zona presenta una gran diversidad de animales silvestres al ser este un corredor biológico donde transitan especies como pumas, gatos colocolo, gatos de Geoffroy, güiñas, zorros culpeos y huemules ().
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